¿Está volviendo la flor al Bernabéu?

El partido del Madrid ante el celta el pasado sábado fue un dulce teletransporte al pasado que algunos llevábamos tiempo esperando. Tras una pretemporada que no auguraba nada bueno (al menos a corto plazo) los tres goles ante el celta nos hicieron recordar por momentos al Real Madrid que dominó en Europa durante tres años consecutivos. No hubo grandes cambios ni revoluciones en la alineación, pero parece que se ha recuperado una esencia que estuvo ausente la pasada campaña, la flor de Zidane.

La flor es ese salvavidas que los madridistas sabíamos que estaba ahí cuando las cosas se torcían, esa pequeña esperanza que nos hizo creer hasta el final durante tantos partidos a lo largo de la primera etapa de Zizou en el Madrid. Floreció en el Bernabéu el 4 de enero de 2016. Ese día comenzaba una gloriosa etapa para el conjunto blanco, dejando atrás a Rafa Benítez, con quien vivimos un breve pero intenso periodo de crisis y malos resultados. Con Zidane siempre fue diferente. Como si de un mago se tratara consiguió hechizar un vestuario en el que el buen ambiente reinaba, y que hacía que los jugadores disfrutaran en el campo, llegando así una increíble racha de resultados. Era la Felizidane, un estado de ánimo que se apoderó de todo el madridismo, y que trajo a Chamartín los grandes éxitos que con los que todo el madridismo soñaba. La liga 2016/2017 demostró lo que verdaderamente era la flor. Partidos con goles en el descuento como el clásico de ida en el Camp Nou en el que Ramos dejó muda a la grada culé, o aquella épica remontada contra el Deportivo en el Bernabéu. También tuvo que aparecer la flor en el Estadio de la Cerámica cuando el conjunto merengue perdía por dos goles ante el Villarreal. Esa flor fue la que llevo al Madrid a la gloria más absoluta y a ser campeón de Europa tres veces seguidas.

Es obvio que el fracaso de la temporada pasada no se debe simplemente a que Zizou ya no estuviera o a que el Madrid no contara con esa pizca de suerte que solucionaba todo en los momentos complicados. En la debacle influyeron factores como la marcha de Cristiano, quien había sido el hombre más determinante del Madrid de Zidane, o el lamentable estado físico de jugadores clave como Kroos o Modric. Pero me da la sensación de que Zidane hacía que todo fuera más fácil, y que con él los jugadores disfrutaban cada minuto sobre el césped. La victoria en Balaídos me hizo revivir esa sensación. Un Madrid con diez jugadores supo gestionar bien la situación, y cuando más apretó el Celta Courtois apareció como lo hacía Keylor hace un par de temporadas. Los próximos partidos nos mostraran si verdaderamente la flor está de vuelta o simplemente fue un espejismo.

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